Eugenio Izquierdo

Eugenio Izquierdo es uno de los personajes protagonistas del drama que condujo a la invasión francesa. De hecho, él fue el firmante por la parte española del Tratado de Fontainebleau, el 27 de octubre de 1807 (por la parte francesa lo sería el Gran Mariscal de Palacio, Duroc).

Y, a pesar de ello, casi nadie conoce a Eugenio Izquierdo. De hecho, ni siquiera cuenta con una página en la completísima base de datos de personajes históricos de la Real Academia de la Historia. La bibliografía sobre Izquierdo es escasísima.

Nacido en 1745, Eugenio Izquierdo era un naturalista protegido de Godoy, que dirigió durante algún tiempo el Real Gabinete de Historia Natural. Durante sus estudios en París, trabó contacto con distintos personajes de la escena intelectual francesa y pronto resultó que tenía más vocación de intrigante que de naturalista, así que Godoy comenzó a emplearlo en misiones de carácter diplomático, como su espía o enviado personal. La primera misión que le encargó, en 1798, acabó como el rosario de la aurora, cuando el gobierno revolucionario francés interceptó las cartas entre Godoy e Izquierdo y vio que Godoy estaba jugando a dos barajas con Inglaterra.

Pero el caso es que Izquierdo era un hombre fiel, así que Godoy volvió a recurrir a sus servicios y le envió de nuevo a París en 1804, con un doble encargo: negociar en Francia las operaciones de financiación de nuestra deuda y tratar de conseguir que Napoleón accediera a conceder a Godoy un trono en Portugal.

Dejaremos al margen el asunto de las operaciones financieras, porque es una historia rocambolesca y complicada, que provocó litigios judiciales que duraron decenios, y tampoco viene mucho al caso. Baste decir que en esa historia se vio mezclado Ouvrard, un banquero francés amigo de Izquierdo y de Godoy, que terminaría en la cárcel después de que parte del tinglado financiero montado en torno al asunto saltara por los aires. En el camino, Talleyrand (el ministro francés de Exteriores) se embolsó un dinerillo en forma de comisiones , lo mismo que Izquierdo. Supongo que Godoy también, pero no me consta. Un detalle a resaltar (porque quizá contribuye a explicar los líos que el agente de Godoy montaba en torno a las cuestiones financieras) es que Izquierdo era, probablemente, ludópata, porque algunos de los informes policiales que Fouché enviaba a Napoleón le sitúan en conocidas casas de juego de la capital francesa (informes de Fouché a Napoleón de 18 de enero de 1808 y 31 de marzo de 1808).

La segunda parte de su encargo tuvo éxito, pero sólo aparentemente: Izquierdo consiguió, después de tres años de conversaciones y negociaciones, que Napoleón accediera a firmar ese Tratado de Fontainebleau con el que Godoy pensaba acabar sus días como rey de un trozo de Portugal. Pero Napoleón nunca tuvo la menor intención de cumplir aquel tratado que Izquierdo consiguió arrancarle.

Como curiosidad, los dos firmantes del Tratado de Fontainebleau – Izquierdo y Duroc – morirían casi a la vez seis años más tarde. El mariscal Michel Duroc murió el 23 de mayo de 1813, por las heridas recibidas dos días antes durante la batalla de Bautzen. Eugenio Izquierdo, por su parte, murió en París a finales de ese mismo mes de mayo o principios de junio de 1813.

Una respuesta a “Eugenio Izquierdo”

  1. […] tratar de llegar a un acuerdo con Napoleón, envió a París a su espía y hombre de confianza, Eugenio Izquierdo. Las negociaciones entre Godoy y Napoleón terminarían desembocando, tres años después, en el […]

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